Después de la Ilustración, vino un periodo de tiempo donde se dio el nacimiento de una de las teorías de la criminología, llamada la escuela clásica, esta época dentro de la historia de nuestra ciencia es muy reconocida y en este ensayo veremos sus máximos pensadores y a la vez, los postulados pertenecientes a esta escuela. Gracias a todos los cambios que se estuvieron dando en las décadas pasadas, la forma de ver el crimen empezó a cambiar dentro de la sociedad. Muchos pensadores de la época reconocieron las grandes injusticias que se daban día con día en el sistema jurídico, el gran desconocimiento del pueblo hacia sus derechos ante la ley y la gran cantidad de poder que el Estado tenía sobre el pueblo.
Sabiendo esto, aún tenemos que recordar que esta época es todavía "pre-científica".
No sería hasta después de la llegada de la escuela positivista que la
criminología trabajaría de forma empírica (método basado en la observación de
los hechos). El nombre de escuela clásica llegó gracias a Enrico Ferri, quien llamaba
a los juristas de la época "clásicos", de esta forma surge el nombre.
Buscando los inicios de la época, podríamos observar a Cesare Beccaria.
Beccaria fue un filósofo, jurista y autor italiano. Su obra "De los
delitos y las Penas" fue un éxito total cuando fue originalmente publicado
en 1764 y fue rápidamente difundido por toda Europa en los años siguientes. En
su obra, denuncia con crudeza las grandes diferencias que existían entre la
iglesia, la realeza y el pueblo. Hace claro la gran necesidad de definir una
vez por todas los delitos y las penas aplicables a cada caso, y de esta forma
remover el gran poder que poseían los jueces y hacer todo mucho más justo para
los acusados ya que la toma de decisiones en cuanto la culpabilidad del acusado
y sus castigos se veían muy influenciados gracias a la falta de estas reglas.
Beccaria también deseaba delimitar las consecuencias de los actos de la manera
más clara posible para que el pueblo tuviera en cuenta sus derechos y las
posibles consecuencias de sus acciones. Este filósofo también utilizó su obra
para hablar contra las formas de tortura utilizadas en estos años y contra la
pena de muerte. Se sabe que el impacto de Beccaria fue tan grande que sirvió de
base para el código penal francés de 1791, después de la revolución que se da
en este país. Está claro que el legado de Beccaria fue increíblemente
importante, muchas de las ideas que el expreso en su libro, son utilizadas
hasta el día de hoy. En el siguiente, podemos observar un pequeño reportaje
para la celebración del año 250 de esta obra, que se dio en el 2014.
Así como Beccaria, existieron otros autores quienes ayudaron a sentar las bases
de la escuela clásica, como Pellegrino Rossi. Rossi fue un economista y jurado
italiano. Con su obra, la concepción filosófica del delito, co-escrita con el
autor Frank Enrique Pessina, se busca crear un concepto universal del delito.
Con esto podemos observar un tema recurrente entre los pensadores de la época,
la reforma de las leyes y castigos dados. Estos autores están conscientes que
las leyes deben ser actualizadas pues con el pasar del tiempo, no todo lo que
fue delito, lo sigue siendo en las sociedades más recientes.
Pellegrino
Rossi Otro autor destacado de la escuela clásica fue Jeremy Bentham, un
filósofo y escritor inglés quien, con su obra de 1789, Introducción a los
principios de la moral y la legislación, ayudó a darle forma a la escuela
clásica. Se sabe que mientras Bentham cursaba sus estudios de leyes, se empezó
a desilusionar con la situación que pasaba su país y decidió cambiar hacia el
estudio de lo que las leyes deberían ser.
Jeremy Bentham
Con todo lo hablado, podemos observar que los pensadores de la escuela clásica
peleaban por las injusticias que ocurrían en sus respectivas épocas y países,
añoraban la mejora del proceso jurídico y de la sociedad en general. Deseaban
atraer la atención del pueblo, recordarles que sus actos deben tener
consecuencias justas y buscaban maneras de inculcar respeto hacia la ley,
Beccaria fue conocido por fomentar la mejora a la educación para así poder
prevenir que más crímenes se dieran. Ahora que ya hemos repasado algunos de los
mayores pensadores de la escuela, es tiempo de definir los postulados en los
que se basaba.
Cuando se
piensa en la escuela clásica, hay una característica muy obvia para observar.
Sus pensadores siempre se enfocaron en el delito y en el castigo, nunca en el
delincuente. Y esto puede ser explicado por el postulado más famoso de esta
escuela, el libre albedrío. El libre albedrío se basa en la igualdad del ser
humano. Según la escuela clásica, todo ser humano nace igual. El libre albedrío
le da a la persona el poder de elegir entre cometer el crimen o no. Es por esto
que nunca se enfocaron en el estudio del delincuente, no tenía sentido para
ellos hacerlo, ya que los factores sociales no tomaban un rol tan importante
como lo tiene en la actualidad. Y esto es uno de los puntos más criticados de
la escuela clásica, pues ahora se sabe que el estudio del criminal es
inmensamente importante para sentar las bases de la prevención de futuros
delitos, como el ambiente social en el que crece la persona tiene una gran
importancia en las acciones que cometerá en el futuro. El libre albedrío es un
concepto muy ligado con la iglesia, con esto podemos saber que, aunque íbamos
en el camino correcto hacia la ciencia y habíamos quitado mucho del poder que
tenían los sacerdotes, en la escuela clásica todavía existían estos
pensamientos que impiden el desarrollo hacia el método científico que
utilizamos ahora. El libre albedrío servía de base para muchos de los otros
postulados. Seguidamente, acá hay una pequeña lista para resumir las bases de
los postulados de la escuela clásica.
Todo acto humano, delictivo o no, sucede gracias sus dos deseos más básicos, la
obtención del placer y la evasión del dolor. Ahora sabemos que este pensamiento
provino de Jeremy Bentham y su obra Introducción a los principios de la moral y
la legislación. Todo ser humano tiene la capacidad de decidir sus acciones. El
delito se da gracias a los placeres que la persona desea recibir de estas
acciones. Es por este motivo que muchos de los pensadores de esta época se
enfocaban en recordarle al pueblo de las consecuencias de sus actos, como lo
hacía Beccaria.
El sistema
penal debe tener como finalidad contrarrestar los beneficios que el crimen
espera recibir a través de sus actos delictivos. Así, la pena del crimen debe
traer un mayor castigo que los beneficios del crimen.
Gracias al
postulado anterior, se esperaba que al hacer el castigo peor que el delito, las
personas que no han delinquido, se mantuvieran de esa forma. Y los delincuentes
tuvieran su experiencia para que les sirviera de recuerdo y así evitar que
delinquen de nuevo en el futuro. Basándose en esto, el pensamiento mayor de la
escuela clásica podría ser descrito como la creencia de que el ser humano tiene
la capacidad de razón sobre sus acciones y al tomar decisiones, todos por
igual. En este razonamiento, la persona hace un cálculo de los beneficios que
recibirá (placer), contrario a las consecuencias que sus acciones traerán
(dolor). Si la persona cree que los beneficios son mayores que las
consecuencias, lo más probable es que cometa el delito, por ende, se enfocaron
en esparcir conocimiento sobre las leyes y al mismo tiempo, poner más severidad
sobre ellas.
Créditos:
Harrison, R.
Alcoberro. Recuperado de http://www.alcoberro.info/V1/utilitarisme7.pdf
La Nación.
(18 de junio de 2014). La Nación. Recuperado de https://www.nacion.com/opinion/foros/de-los-delitos-y-de-las-penas-de-cesare-beccaria/GSTNJJ6E3ZH7LAFQGHNYZUPUBE/story/