domingo, 6 de marzo de 2022

Principales representantes y postulados de la Escuela Clásica

 Después de la Ilustración, vino un periodo de tiempo donde se dio el nacimiento de una de las teorías de la criminología, llamada la escuela clásica, esta época dentro de la historia de nuestra ciencia es muy reconocida y en este ensayo veremos sus máximos pensadores y a la vez, los postulados pertenecientes a esta escuela. Gracias a todos los cambios que se estuvieron dando en las décadas pasadas, la forma de ver el crimen empezó a cambiar dentro de la sociedad. Muchos pensadores de la época reconocieron las grandes injusticias que se daban día con día en el sistema jurídico, el gran desconocimiento del pueblo hacia sus derechos ante la ley y la gran cantidad de poder que el Estado tenía sobre el pueblo.


Sabiendo esto, aún tenemos que recordar que esta época es todavía "pre-científica". No sería hasta después de la llegada de la escuela positivista que la criminología trabajaría de forma empírica (método basado en la observación de los hechos). El nombre de escuela clásica llegó gracias a Enrico Ferri, quien llamaba a los juristas de la época "clásicos", de esta forma surge el nombre. Buscando los inicios de la época, podríamos observar a Cesare Beccaria. Beccaria fue un filósofo, jurista y autor italiano. Su obra "De los delitos y las Penas" fue un éxito total cuando fue originalmente publicado en 1764 y fue rápidamente difundido por toda Europa en los años siguientes. En su obra, denuncia con crudeza las grandes diferencias que existían entre la iglesia, la realeza y el pueblo. Hace claro la gran necesidad de definir una vez por todas los delitos y las penas aplicables a cada caso, y de esta forma remover el gran poder que poseían los jueces y hacer todo mucho más justo para los acusados ya que la toma de decisiones en cuanto la culpabilidad del acusado y sus castigos se veían muy influenciados gracias a la falta de estas reglas.

Beccaria también deseaba delimitar las consecuencias de los actos de la manera más clara posible para que el pueblo tuviera en cuenta sus derechos y las posibles consecuencias de sus acciones. Este filósofo también utilizó su obra para hablar contra las formas de tortura utilizadas en estos años y contra la pena de muerte. Se sabe que el impacto de Beccaria fue tan grande que sirvió de base para el código penal francés de 1791, después de la revolución que se da en este país. Está claro que el legado de Beccaria fue increíblemente importante, muchas de las ideas que el expreso en su libro, son utilizadas hasta el día de hoy. En el siguiente, podemos observar un pequeño reportaje para la celebración del año 250 de esta obra, que se dio en el 2014.

Así como Beccaria, existieron otros autores quienes ayudaron a sentar las bases de la escuela clásica, como Pellegrino Rossi. Rossi fue un economista y jurado italiano. Con su obra, la concepción filosófica del delito, co-escrita con el autor Frank Enrique Pessina, se busca crear un concepto universal del delito. Con esto podemos observar un tema recurrente entre los pensadores de la época, la reforma de las leyes y castigos dados. Estos autores están conscientes que las leyes deben ser actualizadas pues con el pasar del tiempo, no todo lo que fue delito, lo sigue siendo en las sociedades más recientes.

 

Pellegrino Rossi Otro autor destacado de la escuela clásica fue Jeremy Bentham, un filósofo y escritor inglés quien, con su obra de 1789, Introducción a los principios de la moral y la legislación, ayudó a darle forma a la escuela clásica. Se sabe que mientras Bentham cursaba sus estudios de leyes, se empezó a desilusionar con la situación que pasaba su país y decidió cambiar hacia el estudio de lo que las leyes deberían ser.

Jeremy Bentham Con todo lo hablado, podemos observar que los pensadores de la escuela clásica peleaban por las injusticias que ocurrían en sus respectivas épocas y países, añoraban la mejora del proceso jurídico y de la sociedad en general. Deseaban atraer la atención del pueblo, recordarles que sus actos deben tener consecuencias justas y buscaban maneras de inculcar respeto hacia la ley, Beccaria fue conocido por fomentar la mejora a la educación para así poder prevenir que más crímenes se dieran. Ahora que ya hemos repasado algunos de los mayores pensadores de la escuela, es tiempo de definir los postulados en los que se basaba.

Cuando se piensa en la escuela clásica, hay una característica muy obvia para observar. Sus pensadores siempre se enfocaron en el delito y en el castigo, nunca en el delincuente. Y esto puede ser explicado por el postulado más famoso de esta escuela, el libre albedrío. El libre albedrío se basa en la igualdad del ser humano. Según la escuela clásica, todo ser humano nace igual. El libre albedrío le da a la persona el poder de elegir entre cometer el crimen o no. Es por esto que nunca se enfocaron en el estudio del delincuente, no tenía sentido para ellos hacerlo, ya que los factores sociales no tomaban un rol tan importante como lo tiene en la actualidad. Y esto es uno de los puntos más criticados de la escuela clásica, pues ahora se sabe que el estudio del criminal es inmensamente importante para sentar las bases de la prevención de futuros delitos, como el ambiente social en el que crece la persona tiene una gran importancia en las acciones que cometerá en el futuro. El libre albedrío es un concepto muy ligado con la iglesia, con esto podemos saber que, aunque íbamos en el camino correcto hacia la ciencia y habíamos quitado mucho del poder que tenían los sacerdotes, en la escuela clásica todavía existían estos pensamientos que impiden el desarrollo hacia el método científico que utilizamos ahora. El libre albedrío servía de base para muchos de los otros postulados. Seguidamente, acá hay una pequeña lista para resumir las bases de los postulados de la escuela clásica.
Todo acto humano, delictivo o no, sucede gracias sus dos deseos más básicos, la obtención del placer y la evasión del dolor. Ahora sabemos que este pensamiento provino de Jeremy Bentham y su obra Introducción a los principios de la moral y la legislación. Todo ser humano tiene la capacidad de decidir sus acciones. El delito se da gracias a los placeres que la persona desea recibir de estas acciones. Es por este motivo que muchos de los pensadores de esta época se enfocaban en recordarle al pueblo de las consecuencias de sus actos, como lo hacía Beccaria.

El sistema penal debe tener como finalidad contrarrestar los beneficios que el crimen espera recibir a través de sus actos delictivos. Así, la pena del crimen debe traer un mayor castigo que los beneficios del crimen. 

Gracias al postulado anterior, se esperaba que al hacer el castigo peor que el delito, las personas que no han delinquido, se mantuvieran de esa forma. Y los delincuentes tuvieran su experiencia para que les sirviera de recuerdo y así evitar que delinquen de nuevo en el futuro. Basándose en esto, el pensamiento mayor de la escuela clásica podría ser descrito como la creencia de que el ser humano tiene la capacidad de razón sobre sus acciones y al tomar decisiones, todos por igual. En este razonamiento, la persona hace un cálculo de los beneficios que recibirá (placer), contrario a las consecuencias que sus acciones traerán (dolor). Si la persona cree que los beneficios son mayores que las consecuencias, lo más probable es que cometa el delito, por ende, se enfocaron en esparcir conocimiento sobre las leyes y al mismo tiempo, poner más severidad sobre ellas. 



 Créditos:

Harrison, R. Alcoberro. Recuperado de http://www.alcoberro.info/V1/utilitarisme7.pdf

La Nación. (18 de junio de 2014). La Nación. Recuperado de https://www.nacion.com/opinion/foros/de-los-delitos-y-de-las-penas-de-cesare-beccaria/GSTNJJ6E3ZH7LAFQGHNYZUPUBE/story/

Machicado, J. (junio de 2010). Apuntes Jurídicos. Recuperado de https://jorgemachicado.blogspot.com/2010/06/cfd.html

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